Patricio Talassino


 

Patricio “Pato” Talassino tiene 25 años y es estudiante de la Escuela de Luthería perteneciente a la Facultad de Artes de la Univeridad Nacional de Tucuman; única en Argentina y en toda Sudamérica a nivel institucional, por lo completo de su plan de estudios. Hace tres años instaló su taller en la casa de su padre y allí, en compañía de la radio y el mate, se dedica a construir y reparar guitarras, violines, chelos y ukeleles.





 

Proveniente de una familia de profesionales que poco tienen que ver con la música, Pato descubrió este mundo de cuerdas y acordes junto a sus compañeros, cuando cursaba los últimos años de la secundaria en el Gymnasium de la UNT.



“No soy de familia de músicos, nada que ver. Mi viejo es Ingeniero Electrónico y mi vieja era profesora de Lengua y Literatura e Inglés. Estoy rodeado de Abogados, Radiólogos”, cuenta.





 

Sin embargo, luego de concluir los estudios secundarios y su paso fugaz por la carrera de Arqueología, decidió estudiar y dedicarse a la luthería, motivado por la idea de “hacer violines”. “Cuando empecé a estudiar Luthería casi me cuelgan en mi casa. Entonces, yo iba ahorrando lo que me daban para salir a bailar y así iba comprando madera para el fondo de guitarra, una lima...iba invirtiendo”, recuerda Pato.



Ahora no solo repara y fabrica instrumentos sino también enseña y ayuda a los estudiantes de la carrera a concluir con los proyectos que deben presentar al finalizar el año.




 
 

Para él, la luthería es un aprendizaje constante, un estilo de vida; una profesión que, además, le permitió independizarse económicamente. “Vas aprendiendo todos los días y te vas superando todos los días, uno mejora como persona y como profesional. La luthería es lo que me representa. Puedo pasar 12 horas seguidas encerrado en el taller trabajando sin ningún problema. Es un trabajo solitario y eso lleva a ver otras cosas que antes no veía en el instrumento y en la vida en general”, explica.


A la hora de entregar un instrumento, él siente una mezcla de sensaciones, ya que ve materializado todo el trabajo y el esfuerzo de meses para que otra persona pueda disfrutar. Su mejor publicidad es el boca a boca porque en Pato confluyen la amabilidad y la simpatía; la dedicación y la perseverancia en el trabajo; y porque para él, la luthería es amor, pasión y madera.


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