Héctor Santana

 

La historia de Héctor “El Hachero” Santana es una historia de sacrificio, confianza personal y metas alcanzadas, aún frente a las adversidades.






 

Criado en el corazón del Barrio La Costanera, pudo cumplir su sueño de subirse a un ring y convertirse en un boxeador popular de la provincia. Su carrera como deportista no inició como la mayoría. “He empezado en grande, a los 24 años; hace 10 años que estoy en esto, hice una carrera acelerada y no me fue tan mal”, cuenta.





 

Su debut como boxeador profesional fue en Villa Luján, en la capital tucumana. “No me acuerdo el nombre del chico con el que pelee pero recuerdo que gané por KO en el tercer asalto”, recuerda. Aquel día, un colectivo repleto de vecinos, amigos y familiares asistieron para acompañarlo y hacerlo sentir como en casa. “Represento al barrio La Costanera, se hablan muchas cosas malas pero como en todos lados, hay gente mala y gente buena, trabajadora y luchadora como yo; porque yo soy un luchador que le lucho a la vida”.




 

 

A lo largo de los años, el boxeo le dio muchas satisfacciones. En la categoría amateur participó de 32 peleas y salió invicto; mientras que, como profesional recibió el premio al deportista más activo del año, con 17 asaltos. También pudo viajar a diferentes países como Colombia, Brasil y Canadá. “El boxeo me dio mucho. Si no hubiese sido por eso no iba a conocer tantos lugares ni subir a un avión. Pero además, me dio disciplina y me ayudó a elegir las amistades”, expresa.



 

Héctor es reconocido por su calidad como deportista pero también por ser una persona que lucha a diario para sacar adelante a su familia; con mucho esfuerzo logró poner su propia panadería y equiparla gracias al boxeo. Como el horno es a leña, aprovecha los días a de lluvia para buscar las ramas de los árboles que caen en el Parque 9 de Julio; de allí, devino su apodo: “El Hachero” Santana. A través de sus logros personales y deportivos, se convirtió en ejemplo para todos los jóvenes del barrio y para los tucumanos en general. Y si bien aún le quedan muchos sueños por cumplir, sabemos que la fortaleza de Héctor, lo guiará para concretarlos en algún momento.


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